Ayer, intentando descubrir ese mundo que se esconde en su sonrisa, me tope con su mirada, esa que jamás me había atrevido a buscar porque no la conocía, sus ojos claros como su alma y hermosos como solo Dios pudo ponerlos en ella, tan solo para demostrar que si hacia cosas perfectas y que ella era una muestra de eso, se clavaron en los míos, opacos e indignos de mirar tal belleza.
Baje la mirada lentamente, tratando de que su idílica mirada no se topara con la mía, para no causarle disgusto, pero aun así, con el deseo de que mis ojos se robaran aunque sea un poco de ese fulgor que salía de los suyos, fue en ese momento que vi de nuevo su sonrisa, esa sonrisa dulce, perfecta y extraordinaria, esa sonrisa que ponía en vela todos mis sueños, que nublaba cualquier pensamiento y que mantenía mi rostro con ese deleite de haberla visto por lo menos sonreír una vez mas, esa sonrisa que te lleva a enamorarte con solo verla, que te invita hacer de todo sin darte permiso mas que de mirar, esa sonrisa que muchos buscan toda la vida encontrar y que ahora la tenia frente a mi, tan cerca y tan distante como nunca pensé que se pudiera.
Nada podía interrumpir ese momento tan único, tan ilusorio y tan real, que en mi hacia el daño que causan mil bombas atómicas, llevándose todos mis sueños, proyectos y deseos actuales, solo subsistía un deseo en mi, el deseo de verla sonreír por lo menos una vez mas. Nada podía con todo ese mundo perfecto en que lo único que importaba era su sonrisa, nada… o por lo menos eso creía yo.
Pero todos, estamos ostentados a sufrir alguna vez en la vida una equivocación, y eso era lo que venia directamente hacia mi. Un relámpago de luz cubrió todo lo que hasta ese momento había en mi mente, era una heroica luz que te dejaba ciego, pero que era perfecta para ver que aun la calma no es tan buena como el caos que puede causar en mi ese -¡HOLA!, que salía en ese momento de sus labios buscando respuesta en los míos; una menguada sonrisa se apodero de mi, todo en mi vibraba tímidamente, mi corazón se exaltaba y mi lengua en ese momento crucial de mi vida decidió colapsar y olvidar para que servía; sus ojos clavados en mis labios buscaban algo mas que la sonrisa que ahora humildemente le ofrecía, y nuevamente como un cañonazo que intentaba destruir el muro de prevenciones y conformismo que en mi se formaba, sus labios pronunciaron ese -¡HOLA!, que esta vez sonó como ese llamado a despertar del sueño en el que estaba viviendo. Nada en ese instante parecía ser normal, era como si aun el universo entero esperara a que yo respondiera, y que todo se hubiera detenido precisamente en ese período de tiempo. La mire a los ojos intentando buscar fuerzas y neciamente un motivo para responder (ahora me pregunto ¿Qué esa hermosa sonrisa no era mas que suficiente?), miraba sin comprender nada de lo que ocurría en aquel momento a nuestro alrededor, pero nada importaba, solo esa mirada que clavada en mi esperaba por una respuesta, por una palabra, por algo que le hiciera entender que yo realmente vivía.
Y ciertamente el mundo fuera de mi se detuvo, se detuvo en sus dulces labios, instrumentos para la sonrisa mas perfecta que en mi vida había visto, una sonrisa de la que me había adueñado en sueños y contemplaba con la benevolencia que se adoraba a los dioses de la antigua Grecia, esa misma sonrisa con la que soñé mil veces despierto por tener cerca y ahora que la tenia no sabia que hacer. Se detuvo también en sus ojos, tan brillantes como cualquier amanecer, tan dulces como la miel, que por extrañas razones es el perfecto color de sus ojos, y tan llenos de vida, esperanza y sueños aun por realizar, como solo los puede tener la aventurera que hoy se apuraba a decirme -¡HOLA!.
Tímidamente y con las voz un poco vacilada, mas por la emoción que por la duda, al fin pude responderle a tan hermosa muza de mil poemas aun no escritos con un -“HO HO… LA, HOLA”. Su sonrisa ilumino nuevamente todo el lugar, y yo muy dentro de mi sabia que algo realmente bello empezaba en ese momento, empezaría con una corta charla, esperaba continuara con una eterna amistad y sin ser muy crédulo, soñaba con un final de cuentos de hadas de esos que te dicen “FELICES POR SIEMPRE” de esos que se consiguen día a día, no solo con la promesa de lo que esta escrito.
Es hay cuando sabes que nada puede ser mas perfecto, y que ahora si nada podía terminar con la exquisitez que rodeaba aquel momento, pero como ya lo había dicho anteriormente, todos estamos ostentados a sufrir alguna vez en la vida una equivocación y en mi caso ¿por qué no dos? Un ruido incomodo, de esos que son tan molestos que solo buscas la forma de que terminen, empezó a diluir la imagen de la que disfrutaba en ese momento, y aunque trataba de aferrarme a su imagen, a el brillo de sus ojos y al encanto de su sonrisa no pude ganar la batalla que cada mañana enfrentaba contra el dulce marco que me exponían la perfección de su presencia y el molesto ruido del despertador, que odiosamente compre, para recordar que tenia que enfrentarme a lo que muchos llaman la vida real, pero para mi no hay nada mas real que soñar con tu sonrisa.
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